Tigrillito
| Nombre Común |
Orden |
Familia |
Genero |
Especie |
| Ocelote de los Árboles, tigrillo, gato tigre, gato pintado |
Carnívora |
Félidae |
Leopardus |
wiedii |
| Longitud |
86 – 130 centímetros (34 – 52 pulgadas) |
| Peso |
3 – 9 kilogramos (9 – 20 libras) |
| Estatura |
35-50 cm (14-20 pulgadas) |
| Zona de Distribución |
América Central y América del Sur |
| Hábitat |
Selvas húmedas de todo tipo |
| Camada |
Una cría nace una vez al año, después de 76-85 días de gestación. Llegan a estar sexualmente activo a los dos (2) años |
| Colorido |
Pardo amarillento a moreno, con líneas longitudinales y manchas negras |
Margays están considerados entre los más bellos y misteriosos felinos de los félidos manchados. Una especie generalmente arborícola, su tamaño varía entre el Ocelote (Leopardus pardalis) y la Oncilla (Leopardus tigrinus) muy similar al tamaño de un gato doméstico grande. Su suave y densa piel varía de color pardo amarillento a un pardo moreno, con manchas y rayas negras que corren en forma longitudinal en su cuerpo, más largas que otras especies de felinos manchados. El centro de cada mancha o roseta es un poco mas clara, pero es más oscura que el colorido de fondo de su pelaje. Su vientre, pecho, garganta, mandíbula y el flanco interior de sus patas son de color blanco como la nieve. En el Margay, así como también en el Ocelote, la piel en la región del cogote corre hacia adelante y los pelos del cogote corren hacia arriba. Ellos tienen dos rayas en cada lado de su quijada. La cola, como en muchos otros mamíferos arborícolas, es muy larga. La proporción es alrededor del 70% del tamaño de su cuerpo, diseñada con anillos anchos y con el tope de su cola de color negro. El exterior de sus orejas redondeadas y largas son de color negro, con una mancha de color blanco en el centro. Sus ojos son enormes y de color café oscuro.
Debido a sus hábitos arborícolas, margays están restringidos al hábitat de la selva, han sido descubiertos en la selva tropical de árboles de hoja perenne y también en bosques de árboles de hoja caduca, las estepas y bosques del altiplano, la sabana pantanosa y húmeda. Ocasionalmente se han encontrado en áreas de plantaciones de café y cacao con árboles gigantes. El norte de Méjico es el limite de su zona de hábitat hacia el Norte, continuando hacia América Central y América del Sur hasta el Norte de Argentina. Estudios de investigación llevado a cabo en Belice, encontraron que pasa su tiempo durante el día en los árboles, siete a diez metros de altura y su territorio exclusivo para los machos es alrededor de once (11) kilómetros cuadrados. Un estudio llevado a cabo en Brasil, utilizando instrumentos telemétricos por dieciocho (18) meses, encontró que su territorio exclusivo cubría alrededor de dieciséis (16) kilómetros cuadrados. Gran parte de este territorio exclusivo para el Margay también es ocupado por el Ocelote, quien requiere presas más grandes y en mayor cantidad para satisfacer su dieta.
Margays se han especializado en el trafico en la copa de los árboles adoptando esta área como su propio hábitat. Una característica muy peculiar que le permite movilizarse y cazar en los árboles es su pata ancha y suave con la habilidad de mover sus dedos con gran destreza, permitiéndole colgarse de árboles sostenido por una sola pata trasera. Tobillos flexibles que le permiten girar la pata en 180 grados exteriormente. Son sumamente veloces. Aun durante una caída pueden reaccionar agarrando una rama con una de sus patas traseras y trepar de nuevo. Su cola, excepcionalmente larga y poblada, le ayuda a mantener su equilibrio durante sus viajes arborícolas. En algunas áreas, Margays cazan, duermen y parían en la copa de los árboles. Para descender de los árboles, ellos bajan cuidadosamente de cabeza, contrario a la mayoría de otras especies de felinos, quienes descienden retrocediendo rápidamente. Margays en cautiverio han sido visto saltando cerca de seis (6) metros en forma vertical y nueve (9) metros horizontalmente.
Ellos son primariamente nocturnos, como lo puede indicar el tremendo tamaño de sus ojos. Las presas en su dieta incluyen pequeños roedores que viven en los árboles: comadrejas, ardillas, monos, puercoespines, perezosos, pájaros, insectos y algunas frutas. Hay muy poco conocimiento en cuanto a su disciplina y comportamiento social en su estado silvestre.
El periodo de gestación es de aproximadamente de 76 a 85 días. Una sola cría (dos es una excepción) nace una vez al año. Pesan de 84 a 170 gramos y sus ojos están cerrados por las primeras dos semanas. La cría es más oscura que los adultos, con manchas uniformes y patas de color gris oscuro. Dejan de mamar a los dos meses. Llegan a estar sexualmente activos alrededor de dos años. Se ha llegado a conocer que viven hasta veinte (20) años de edad en cautiverio.
El futuro de Margays en cautiverio no promete mucho, en la misma forma que otros pequeños félidos manchados. Existe pequeño éxito en los programas de reproducción, esta especie introvertida y reservada no se reproduce muy bien en zoológicos y existe una proporción del 50% de mortalidad infantil.
Muy poco es conocido en cuanto a su posición social o abundancia en su territorio. Hasta cuando restricciones fueron introducidas al término de los años 1980, el Margay fue uno de las cuatro especies mas explotadas. Están considerados entre los mamíferos más hermosos, pero tienen su mayor enemigo en la belleza de su propia piel. La caza ilegal, ya sea para mercados de pieles domésticos o clandestino, sigue siendo un problema en algunas zonas. En 1991, se descubrió que el pelaje del Margay fue la piel más popular en el mercado del Sur de Méjico, aun cuando hay leyes vigentes estipulando su protección.
Sin embargo, la deforestación de su hábitat ahora constituye el peligro principal a su existencia.
Otra razón del por qué hay tan pocos en existencia, es debido a que este felino es un gato especializado por naturaleza. Su población es mayor en selvas húmedas tropicales. Cuando estas selvas son destruidas, Margays no son capaces de adaptarse a terrenos que han sido adulterados, afectados por la destrucción de su hábitat por la agricultura y la silvicultura. Este felino no es una especie migratoria; rehúsa mudarse a través de áreas deforestadas. Como consecuencia, causando su existencia limitada a hábitat defragmentado y aislado con reproducciones endogamias.
La combinación de estos elementos: la caza en exceso para el trafico de pieles, la captura de ellos para el uso como mascotas y la extensa actividad de deforestación de sus territorios han traído a esta especie el peligro de su extinción. Este felino nunca ha sido común en su existencia. Más escaso que el Ocelote en su estado silvestre como así también en cautiverio. Margays están protegidos por ley a través de la mayoría de sus territorios. No existe protección por ley para este hermoso felino en Ecuador, Guyana y El Salvador.
CITES los ha registrado en Appendix I.
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